Es normal que las personas excesivamente emocionales construyamos una muralla ante lo que consideramos "peligro sentimental" o "debilidad social". Obviamente somos efímeros ante el mundo... pero duele reconocerlo finalmente.
En mi caso particular, pese a que las personas que -consideran que me conocen- me ven como una persona dada al 100% realmente solo soy un manojo de emociones que se esconde del mundo y de si mismo. Somos lo que somos en torno a nuestra percepción del mundo.
Quizá esta etapa analítica de mi vida termine pronto... o nunca, pero a ciencia cierta me he dado cuenta que tener momentos para pensar sobre ti y no sobre -tu influencia en el mundo- cambia las cosas de una forma completamente brutal; no somos más que la octava parte de un miserable pixel en una pantalla de resolución infinita.
Quizá es hoy cuando me doy cuenta de que tener caprichos (pese a que es bastante divertido) es solo una forma sutil de herirte a ti mismo al final de la recta. No podemos encapricharnos con las personas, las personas (pese a que a veces considero que así debería ser) no son juguetes... o quizás no todos.
Es difícil decir adios a algo que anhelabas con toda tu alma, pero que tu razón decía que no; es más difícil decir adiós a algo que esperabas y que sabías que nunca llegaría; es difícil decir adios a una esperanza sin meta; es ineludible decir adiós cuando ya nadie está cerca de ti y cuando ya no hay nadie a quien decirselo.
Este adios es para alguien que ya me dijo lo mismo sin siquiera decirlo. Es completamente absurdo saber que alguien que se considera a si mismo -analítico- es incapaz de analizar en conjunto cuando el problema es representado por números mayores a 1. Es absurdo creer que alguien es tu amigo cuando es incapaz de ser honesto contigo luego de un momento duro. Es absurdo luchar por una amistad cuando a quien consideras amigo es incapaz de verte a los ojos.
Ignorar es tarea de niños... razonar es un reto de adultos.
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19 sept 2010
Es ineludible decir adiós
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16 sept 2010
De lo real a lo efímero
He estado ausente varios días. ¿Alguien me ha extrañado? Lo dudo...
Muchas veces me doy cuenta de que la sociedad pasa casi toda su existencia en búsqueda de aprobación emocional, en búsqueda de satisfacción mediante la opinión pública y en muchos otros casos, simplemente viven de lo que dicen de ellos.
Entonces me pregunto ¿Es justo desperdiciar el tiempo útil en tratar de complacer a una masa anónima que solo actúa por variaciones del momento? La respuesta evidente es NO, pero como parte de esa masa seguimos comportándonos de la misma manera.
Para las personas que, pese a fructíferos/infructíferos intentos llevamos la contraria, representa un esfuerzo doble (quizá no para todos), pero vivimos nuestra vida no solo intentando cosas nuevas, sino también tratando de que nuestro mundo salga de su rebaño humano.
Es hoy, que me doy cuenta de cuan efímera es la vida. Quizá cuando pierdes algo que realmente querías te das cuenta de que todo lo que consideras real es simplemente efímero, no es más que una ilusión momentánea de lo que llamamos "vida" y de lo que nos hace parecer "seres razonables".
No soy quien para decir que los demás se comportan de manera equivocada... mucho menos para juzgar a quienes considero que no piensan igual que yo. Solo sé que poco a poco (bien sea por la sociedad, familia o cualquier adicional) estamos perdiendo -eso- que nos hace tener alma; ya no nos importa perder a la gente, no nos importa analizar, menos nos importa nuestro entorno... somos simples máquinas de carne y hueso transitando en un medio ambiente que ya no representa retos.
Hoy he perdido muchas cosas, un amigo con el que podía desahogarme y que siempre que me veía triste procuraba insultarme de una forma tan graciosa que me hacía entender que las miserables acciones de unos cuantos no deben ser suficientes para mermar el espíritu de quienes intentamos mejorar el mundo con un simple grano. He perdido un mentor que pensé que entendía que el trabajo significa -gusto- y no -obligación-... No todo en la vida es malo.
He ganado experiencia, audacia y optimismo. Cada piedra que encontramos en el camino no debe ser más que un auguro de que el problema que tenemos delante (grande o pequeño) tiene un camino detrás de el que seguiremos transitando... Somos meros robots de carne y hueso...
... con libre albedrío.
Muchas veces me doy cuenta de que la sociedad pasa casi toda su existencia en búsqueda de aprobación emocional, en búsqueda de satisfacción mediante la opinión pública y en muchos otros casos, simplemente viven de lo que dicen de ellos.
Entonces me pregunto ¿Es justo desperdiciar el tiempo útil en tratar de complacer a una masa anónima que solo actúa por variaciones del momento? La respuesta evidente es NO, pero como parte de esa masa seguimos comportándonos de la misma manera.
Para las personas que, pese a fructíferos/infructíferos intentos llevamos la contraria, representa un esfuerzo doble (quizá no para todos), pero vivimos nuestra vida no solo intentando cosas nuevas, sino también tratando de que nuestro mundo salga de su rebaño humano.
Es hoy, que me doy cuenta de cuan efímera es la vida. Quizá cuando pierdes algo que realmente querías te das cuenta de que todo lo que consideras real es simplemente efímero, no es más que una ilusión momentánea de lo que llamamos "vida" y de lo que nos hace parecer "seres razonables".
No soy quien para decir que los demás se comportan de manera equivocada... mucho menos para juzgar a quienes considero que no piensan igual que yo. Solo sé que poco a poco (bien sea por la sociedad, familia o cualquier adicional) estamos perdiendo -eso- que nos hace tener alma; ya no nos importa perder a la gente, no nos importa analizar, menos nos importa nuestro entorno... somos simples máquinas de carne y hueso transitando en un medio ambiente que ya no representa retos.
Hoy he perdido muchas cosas, un amigo con el que podía desahogarme y que siempre que me veía triste procuraba insultarme de una forma tan graciosa que me hacía entender que las miserables acciones de unos cuantos no deben ser suficientes para mermar el espíritu de quienes intentamos mejorar el mundo con un simple grano. He perdido un mentor que pensé que entendía que el trabajo significa -gusto- y no -obligación-... No todo en la vida es malo.
He ganado experiencia, audacia y optimismo. Cada piedra que encontramos en el camino no debe ser más que un auguro de que el problema que tenemos delante (grande o pequeño) tiene un camino detrás de el que seguiremos transitando... Somos meros robots de carne y hueso...
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